Como a mucha gente, a veces fumo canutos. El otro día me fumé uno y me imaginé, por aquellas cosas de la vida, cómo podría explicarle yo a alguien de mi edad cómo funciona un mal hábito o una adicción (cierto modo) siendo gráfico, que no ligero.
Se me ocurrió que un mal hábito es malo porque daña algo contínuamente en forma de acumulación de las probabilidades de que pase algo no deseable.
Imagínate que tienes el mal hábito de no lavar los platos. Entonces los platos se acumularán. Cada plato es una papeleta más para que te toque la china, porque si se van acumulando, pueden llegar a caer. Además, si están muy sucios, puede que, al estar con la suciedad tan enganchada, no los puedas volver a recuperar nunca. Pueden romperse por el peso de los demás platos, y pueden dejarse en remojo unos cuantos, más o menos, pero si no se lavan, se secarán y volverán a ensuciarse.
Cuanto más tardemos en ponernos a fregarlos, más pereza nos dará. Si tenemos pasta y podemos llegar a comprarnos un lavavajillas de esos carísimos, a lo mejor mejoraremos, pero cuidado! si no hemos dejado el hábito, volveremos a tener una torre de platos en poco tiempo. Y además, a veces, cuando se ve tanto sitio libre para dejarlos, está comprobado que se puede volver a llenar deprisa. El mejor remedio para eso es recordar cuánto te costó fregar tantos platos la última vez que lo hiciste, y seguir fregando de poco a poco.
Por otro lado, lo de la lista de la compra era un poco para rellenar espacio.
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